dotb.eus | El TS confirma la condena de 26 años por colocar una bomba trampa en Durango

No admite el recurso presentado por miembro de ETA Eneko Gogeaskoetxea Arronategi
Hoy se ha conocido la sentencia

DURANGO.- El Alto Tribunal ha rechazado aplicar la eximente de desistimiento activo a un miembro de ETA que avisó de la colocación de una bomba trampa “porque no hizo todo lo que estaba en sus manos para desactivarla”. Según la sentencia dictada por la Sala de lo Penal, Eneko Gogeaskoetxea Arronategi, junto a otro compañero del comando KATU, colocó en un solar de Durango una bomba con la finalidad de que alcanzara de lleno a algún miembro de la Ertzaintza que acudiera al lugar a desactivarla. Como señuelo, el artefacto contaba con varios cócteles molotov, que eran visibles, a diferencia de la carga explosiva, tres kilos de cloratita, que estaba cubierta con piedras y basura.

Todo ocurrió sobre la una de la madrugada del 14 de junio de 1997, llamaron a la Policía Municipal de Durango en nombre de ETA advirtiendo de la colocación de unos cócteles molotov, que no fueron localizados en una primera inspección. Sobre las 15.00 horas, volvieron a llamar a la emisora Egin Irratia para avisar de la colocación de una bomba trampa e indicando que habían avisado el día anterior y que no habían hecho nada. El artefacto no llegó a explosionar porque se había roto de forma accidental la cartulina que impedía que se cerrara el circuito eléctrico, que se mojó con la lluvia que había caído durante la noche. Sobre las 17.22 de ese día, la Ertzaintza localizó el artefacto y logró desactivarla.

La Audiencia Nacional condenó a Eneko Gogeaskoetxea por estos hechos a 26 años de prisión por los delitos de atentados sobre agentes de la autoridad y de tenencia ilícita de armas. La defensa de Gogeaskoetxea recurrió la condena y pidió que se le aplicara el artículo 16.2 del Código Penal, que dice que “quedará exento de responsabilidad penal por el delito intentado quien evite voluntariamente la consumación del delito, bien desistiendo de la ejecución ya iniciada, bien impidiendo la producción del resultado, sin perjuicio de la responsabilidad en que pudiera haber incurrido por los actos ejecutados, si éstos fueren ya constitutivos de otro delito”.

El Supremo, sin embargo, ha confirmado la sentencia de la Audiencia Nacional. Según los jueces, en este caso, no era posible el desistimiento, “pues la bomba ya se encontraba colocada y en funcionamiento”. Los etarras tampoco hicieron nada para evitar que la bomba explotara, sino que fue la lluvia la que lo impidió. “Pudieron los autores dirigirse al lugar en donde estaba colocada la bomba para su desactivación, pero tampoco lo hicieron”, subraya la sentencia.

DOTB

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