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¡Aquí no hay quien viva!

Vecinos de San Fausto muestran su enfado por los ruidos por «los reincidentes cortes de hierba»

Quejas de los vecinos de Undatorre

DURANGO | Se está dando de forma reiterada un hecho que ocasiona, a los vecinos del barrio de San Fausto, un claro perjuicio para su salud y la tranquilidad de su entorno. Se trata de la contaminación acústica qué provoca los reincidentes cortes de hierba en su entorno, por parte de la Escuela de Jardinería del centro de Intxaurrondo. La cual ha tomado como su campo de entrenamiento la campa que todavía no ha sido urbanizada. Para ello despliegan un equipo de no menos de 5 operarios que, al unísono, están varias horas en sus incursiones pertrechados con, por lo menos, 5 desbrozadoras de gran potencia, lo que genera un infernal ruido, principalmente a los residentes en la calle Undatorre, que sufren una grave contaminación acústica en sus hogares, provocando, principalmente a los vecinos de mayor edad y a los niños pequeños de las nuevas viviendas, una excesiva contaminación acústica de tal molestia, que ni cerrando las ventanas la amortiguan. Alega el responsable de éste equipo (por cierto con malas formas), que en algún sitio tienen que practicar sus pupilos, y se niega a reconocer las molestias referidas a los vecinos que viven a menos de 100 metros de su campo de operaciones.

No estamos por oponernos a qué estos jóvenes practiquen sus tareas de jardinería, pero sí estamos en contra de que sus responsables elijan siempre un terreno tan próximo a las viviendas.

Consideramos que hay otros muchos terrenos más alejados de viviendas en los que puedan realizar las prácticas. Incluso le proponemos reducir el número de desbrozadoras para amortiguar tan dañina contaminación.

Se da también la paradoja de que, en medio de éste terreno en el que operan, existe una colonia felina amparada por el ayuntamiento, además de varios nidos de pájaros con crías en reproducción. Pero esto al encargado de la brigada le da lo mismo. Parece que su principal valoración del entorno es que tiene sitio para aparcar su furgoneta y, desde ella cómodamente sentado, dar las órdenes a los jóvenes.

Preguntamos a este personaje porque no dirige su tropa a los terrenos de las antiguas cocheras de Euskotren, en el centro del municipio, donde también hay una gran cantidad de maleza y hierba donde practicar. Seguro que los vecinos de Ezkurdi y la Avenida saldrán a los balcones para aplaudir su concierto. Incluso les pedirán bises.

Juan Carlos Poderoso

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