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El complicado y agónico rescate de un gatito atrapado en una tubería en Atxondo

Tras varios intentos fallidos, un bombero ha logrado salvar al felino «de milagro» usando una eslinga forrada con cartón y cinta americana

Imagen del gato rescatado en Atxondo

ATXONDO – Movilización y tensión la que se ha vivido esta mañana de lunes en el núcleo urbano de Apatamonasterio, en Atxondo. Lo que parecía un aviso rutinario por un animal atrapado se ha convertido en un complejísimo rescate para salvar a un gato callejero de muy pocas semanas de vida, que había caído al fondo de una arqueta de canalización de aguas pluviales.

El suceso ha tenido lugar en una zona de terraplén de hierba bastante vertical, cercana al frontón de la localidad. Al parecer, la tapa de una alcantarilla se encontraba abierta o vencida, lo que ha provocado que el pequeño felino se precipitara por un estrecho tubo vertical. La canalización, de material plástico naranja y dimensiones muy reducidas, conectaba esa caída vertical con un tramo horizontal que iba a parar a otra alcantarilla situada en mitad de la plaza del suelo.

La situación que han encontrado los servicios de emergencia era muy complicada. El interior de la tubería horizontal estaba completamente colapsado por una gran cantidad de barro y sedimentos, lo que hacía imposible que el animal pudiera salir por su propio pie hacia la plaza.

En un primer momento, los efectivos de los bomberos han intentado empujar al animal con cuidado hacia la salida horizontal utilizando una manguera de jardinero, pero el tapón de lodo hacía de tope y bloqueaba cualquier avance. El gato se encontraba atrapado a más de cuatro metros de profundidad, en un espacio donde la visibilidad era nula.

Ingenio

Imagen del tuberio donde se ha caído el gato

Ante la imposibilidad de empujarlo hacia abajo y viendo que la única alternativa viable hubiese sido picar el terraplén a base de zanjas para romper la tubería, los bomberos han tenido que agudizar el ingenio. Para ello, han cogido una eslinga de carga (un cable con un lazo o gaza en la punta) y la han forrado meticulosamente con cartón y cinta americana para evitar que el metal dañara al animal.

El plan era desesperado: introducir el cable por el estrecho conducto vertical, sobrepasar el cuerpo del cachorro aprovechando que era muy pequeño, girar la eslinga y tratar de arrastrarlo hacia la superficie. Tras un primer intento fallido al notar el tope, el bombero ha logrado rebasar al animal, ha comenzado a recoger el cable y, ante la sorpresa y alivio de los presentes, la cabeza del gato ha asomado por la boca del tubo.

Con mordisco incluido

La tensión ha continuado hasta el último segundo. En el momento de sacarlo a la superficie, el animal, presa del pánico y el estrés acumulado, ha reaccionado mordiendo en la mano al bombero que lo sujetaba, llegando a traspasar los guantes de protección. Debido a la herida, el efectivo ha tenido que ser derivado a la mutua para recibir la correspondiente vacuna y cura.

El operativo, que ha congregado a una patrulla de la Ertzaintza, personal de la protectora de animales y dotaciones de bomberos ante la mirada expectante de los vecinos, ha concluido con éxito. Tal y como reconocían los propios servicios de rescate, el tamaño del gato ha sido clave: «Si llega a ser un gato un poco más grande, hubiera sido mucho más complicado», admitían, celebrando que el ingenio y la rapidez hayan evitado un desenlace fatal en el subsuelo de Atxondo.

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