El BOE ya ha publicado las fechas de los ajustes horarios hasta 2026, por lo que a corto plazo el sistema no cambiará

DURANGALDEA | Cada año, con la llegada de la primavera y el otoño, se ajustan sus relojes para adaptarse a los horarios de verano e invierno. En marzo se adelanta una hora, y en octubre se retrasa, con el objetivo de aprovechar mejor la luz natural y reducir el consumo energético. Sin embargo, este cambio, que lleva décadas en vigor, podría llegar a su fin.
El sistema de cambio de hora ha sido cuestionado en los últimos años, y la Unión Europea lleva tiempo considerando su eliminación. En 2019, la Comisión Europea propuso que cada país decidiera si prefería mantener de manera permanente el horario de verano o el de invierno. La medida surgió tras varias consultas que reflejaron el descontento de muchos ciudadanos con los constantes ajustes horarios y su impacto en la salud y la productividad. Es algo que pocos disfrutan, como demuestra una encuesta de 2018, según la cual el 84% de los ciudadanos de la UE está en contra del fenómeno.
A pesar de esta propuesta, la falta de acuerdo entre los países miembros ha impedido que se implemente un cambio definitivo. El Estado, al igual que otros países europeos, sigue aplicando el cambio de hora dos veces al año, sin haber tomado aún una decisión sobre qué horario adoptar en caso de suprimir esta práctica.
Por ahora, se sigue aplicando el cambio de hora sin un plan claro para eliminarlo. El Boletín Oficial del Estado ya ha publicado las fechas de los ajustes horarios hasta 2026, lo que indica que, al menos a corto plazo, el sistema no cambiará.


