La jornada de pesca en el pantano de Legutio terminó el lunes con una anécdota difícil de olvidar

AMOREBIETA-ETXANO | La jornada de pesca de un padre y su hijo en el pantano de Legutio terminó el lunes con una anécdota difícil de olvidar. Ambos, vecinos de Amorebieta-Etxano, padre e hijo, Oskar y Julen, habían decidido pasar la mañana pescando, cada uno situado en una zona distinta del embalse, cuando el joven, Julen, llamó por teléfono a su padre alertándole de que había capturado “algo” que no conseguía sacar del agua.
El padre acudió corriendo y, al llegar, se encontró con la escena: Julen había logrado enganchar un lucio de gran tamaño, una pieza tan pesada que el menor apenas podía levantarla para la fotografía. Aunque no llevaban báscula, el progenitor aseguró que el ejemplar “tenía dos cifras seguro”, dada la dificultad para izarlo del suelo y la envergadura que mostraba.



