La tradición y el ambiente festivo se ha mantenido pese a la ausencia de vacas y bueyes

ABADIÑO | Abadiño vive este martes un San Blas soleado y con una gran afluencia de público. Desde primera hora de la mañana, vecinos y visitantes se han acercado a la feria para recorrer los puestos, comprar productos de km 0 y disfrutar de una jornada marcada por el ambiente festivo y la tradición. La afluencia ha ido creciendo poco a poco a lo largo de la mañana, hasta el punto de que el tráfico y los coches aparcados se extendían ya hasta las inmediaciones del supermercado Alcampo, en Durango.
Talos, quesos, embutidos, repostería y productos artesanos han sido algunos de los grandes reclamos, en una feria muy concurrida por personas de todas las edades. Aunque este año no ha habido vacas ni bueyes como medida preventiva, la presencia de otros animales, como los perros pastor en exhibición, junto a las demostraciones y actividades programadas, ha mantenido viva la esencia de San Blas.
Reinventado San Blas
El alcalde de Abadiño, Mikel Urrutia, ha realizado una primera valoración “muy positiva” de la jornada, destacando la gran afluencia de público. “La feria está a rebosar de gente y el tiempo nos ha ayudado mucho; ha salido el sol y eso ha hecho que, pese a los cambios de este año, la ciudadanía haya respondido bien”, ha señalado. Urrutia ha subrayado además que, aunque el Gobierno vasco no ha autorizado la presencia de bueyes y vacas, “hemos aprovechado esta situación para, de alguna manera, reinventar el San Blas”.
A esta hora, el ambiente continúa animado y la feria sigue siendo un punto de encuentro para familias y cuadrillas, confirmando que, incluso con adaptaciones, San Blas conserva su tirón como una de las citas más destacadas del calendario en Abadiño y Durangaldea.



