Jose Ángel Rodríguez Urkiaga recibe un reconocimiento tras más de medio siglo cuidando de una de las tradiciones más arraigadas de los Sanfaustos

DURANGO | Si alguien conoce en profundidad los secretos de la sokamuturra en Durango, ese es sin duda Jose Ángel Rodríguez Urkiaga, más conocido como ‘Peque’. Este domingo por la mañana, en el marco del fin de fiesta de los Sanfaustos, el Ayuntamiento ha querido rendirle un emotivo homenaje institucional con motivo de su próxima jubilación y en reconocimiento a sus 51 años dedicados a la cuerda.
En un acto en la plaza de Santa Ana, la alcaldesa de Durango, Mireia Elkoroiribe, junto a la teniente de alcaldesa, Jesica Ruiz, le han hecho entrega de un recuerdo en nombre de todo el municipio para agradecerle medio siglo de entrega y compromiso con esta tradición popular.
Las vaquillas, su pasión
Su pasión por el toro viene desde la infancia. Como él mismo recordaba en un reportaje emitido en DOTB, era su ‘amama’ quien cada mañana le asomaba al balcón para ver pasar las vaquillas. A los 14 años dio el paso definitivo y comenzó a colaborar activamente con la cuerda de la mano del recordado Txena. Desde entonces, no ha faltado a la cita un solo año.
A lo largo de estos 51 años, ‘Peque’ ha sido testigo directo de la gran evolución de la fiesta. «En San Fausto han pasado muchas cosas. Recuerdo cuando se sacaban las vaquillas de una lonja en Kalebarria con las calles completamente abiertas. Luego colocaron las vallas amarillas de obra y más tarde llegaron las estructuras de madera actuales. Y mucho mejor así, porque antes, si se escapaba una vaquilla, tenías que ir a buscarla hasta el barrio de San Fausto o hasta Iurreta», rememoraba entre anécdotas.
Durante todo este tiempo, además de velar por la seguridad en el recorrido, ha mantenido intacta su vocación pedagógica: «Siempre he intentado enseñar a los más jóvenes cómo llevar la cuerda y respetar la tradición», destacaba.
Siglos de historia
El homenaje a ‘Peque’ entronca directamente con el profundo arraigo taurino de la villa. Aunque existen documentos en el archivo municipal anteriores a esa fecha, consta que ya en 1546 se celebraban festejos taurinos en Durango, de los que derivó la posterior salida de la vaquilla ensogada (sokamuturra). Tal era la afición en la época que el propio Consistorio llegó a contar con dos toros en propiedad.
Con este reconocimiento, Durango despide los Sanfaostos rindiendo tributo a una de sus figuras más queridas e imprescindibles tras las barreras.



