El Ayuntamiento invertirá 720.000 euros en un nuevo tramo con más zonas verdes y calmado de tráfico

AMOREBIETA-ETXANO | El proyecto Karmen 2.0 avanza en su objetivo de transformar el centro urbano en un espacio más accesible, sostenible y orientado al bienestar de la ciudadanía. Se está trabajando en la peatonalización del tramo entre San Miguel y Konbenio, con un impacto positivo en la vida diaria.
Ahora el proyecto suma un nuevo tramo, entre los números 11 y 15, lo que permitirá seguir mejorando el entorno urbano con los mismos objetivos de accesibilidad, sostenibilidad y movilidad peatonal.
En el pleno de este viernes, EH Bildu y Podemos votaron en contra de la habilitación de crédito para este proyecto y otros como los huertos lúdicos, los juegos de agua o las pistas de pádel.
La ampliación de Karmen 2.0 busca más zonas verdes, más espacio para peatones y menos tráfico en el centro urbano. La intervención reurbanizará el tramo entre los números 11 y 17, con aceras más amplias, nuevas áreas ajardinadas y un diseño que mejora la convivencia entre peatones y vehículos.
El proyecto mantiene sus objetivos: reducir el uso del vehículo, fomentar la movilidad activa, crear espacios más agradables y sostenibles y mejorar la accesibilidad. La ampliación cuenta con un presupuesto de 720.000 euros y un plazo de ejecución de 6 meses.
Detalles destacados:
● Ampliación de aceras.
● Más vegetación: árboles y arbustos.
● Calmado del tráfico con pasos elevados.
● Renovación de infraestructuras (saneamiento separativo).
● Nuevo mobiliario urbano.
● Mejora de la iluminación pública.
La alcaldesa Ainhoa Salterain destaca que este proyecto forma parte del compromiso con un municipio más accesible, sostenible y centrado en las personas. “Es un proyecto pensado para el bienestar de nuestras vecinas y vecinos y para un centro urbano más dinámico y respetuoso con el medio ambiente”.
Con esta ampliación, se avanza hacia un centro urbano más habitable, que fomenta la movilidad activa y sitúa la sostenibilidad en el centro de las políticas urbanísticas.




Me parece muy bien que se impulse la mejora del centro urbano y que se creen espacios más amables para pasear. Sin embargo, hay una realidad que duele y que no se puede ignorar: los caseríos siguen sin contar con algo tan básico como agua, canalizaciones o accesos adecuados. Son condiciones imprescindibles para poder vivir con dignidad.
Resulta especialmente triste ver cómo, estando tan cerca del propio pueblo, muchas familias tienen que asumir por su cuenta soluciones como pozos sépticos, incluso cuando alrededor hay barrios consolidados y pabellones industriales que sí disponen de estos servicios. Esa diferencia genera una sensación de abandono difícil de explicar.
A esto se suma la preocupación por la pérdida de la cultura vasca ligada al caserío, a su forma de vida y a su entorno. Poco a poco, se va diluyendo algo que ha sido parte esencial de nuestra identidad.
Por otro lado, las transformaciones en el centro, aunque bienintencionadas, también están cambiando la manera en que la gente accede al comercio. La dificultad para llegar en coche puede hacer que muchas personas opten por no acercarse, afectando a la vida del propio pueblo.
Incluso quienes nos visitan lo perciben. Algunos huéspedes del hotel comentan que las entradas a Amorebieta no resultan atractivas y que la primera impresión no invita a quedarse. Es una sensación que entristece, porque sabemos todo lo que este lugar podría ofrecer si se cuidaran también esos detalles.
Ojalá se pueda encontrar un equilibrio: mejorar, avanzar, pero sin dejar atrás a quienes siguen sosteniendo la esencia más profunda del pueblo.