Los zornotzarras pierden 1-2 ante el CD Ebro

FUTBOL | La SDA no podía puntuar en el primer partido de 2026 en Urritxe, en el que los azules jugaban más de una hora con uno menos por una expulsión más que discutible de Entrecanales. Pese a ello, los azules lograban adelantarse antes del descanso en un córner lanzado por Asier Sánchez, pero el Ebro remontaba en la segunda mitad marcando el definitivo 1-2 gracias a un dudoso penalti.
El encuentro comenzaba tremendamente igualado y sin ocasiones claras, condicionado por un terreno de juego blando debido a las numerosas lluvias caídas en las últimas semanas. El Ebro lograba ver puerta en el minuto 18, pero el tanto no subía al marcador por fuera de juego. En el 29, los azules se quedaban en inferioridad numérica para sorpresa de todo Urritxe. El colegiado veía una presunta agresión de Entrecanales en un forcejeo con un jugador rival en una acción a pelota parada favorable a la SDA. La misma terminaba en gol de Zorrilla, que también era anulado. A pesar del mazazo, en el 34 se producía el 1-0. Asier Sánchez ponía un saque de esquina cerrado y el cuero acababa en el fondo de la portería tras el defectuoso despeje del portero visitante. Los nuestros controlaban bien el partido para alcanzar el descanso con ventaja.
El paso por vestuarios le sentaba mejor al Ebro, que aprovechando su superioridad numérica salía apretando con numerosos envíos al área zornotzarra.
Así, en el 63 llegaba el empate. Altamira evitaba el gol con una buena parada, pero la jugada seguía viva y Soeiro firmaba el 1-1. Poco después se producía el 1-2, merced a un dudoso penalti. Chárlez era el encargado de ejecutarlo y batía a Altamira, que hasta entonces había detenido las dos penas máximas que le habían lanzado en el campeonato liguero. De ahí al final, los azules lo intentaban con más corazón que cabeza. Se dejaban la piel y la sangre, como la que derramaban Arratibel del labio y Hodei Rodríguez de la nariz. En estos casos no solo no se señalaba agresión alguna, sino que las tarjetas amarillas las veían los nuestros por reclamar.


