El obispo Joseba Segura presidirá este domingo la misa del 50 aniversario del templo y bendecirá el recinto, donde se descubrirá una escultura en honor a Zavala
DURANGO | El barrio de San Fausto vivirá este domingo una emotiva jornada cargada de memoria, reconocimiento y comunidad. Con motivo del 50 aniversario de la bendición del templo parroquial, la zona ajardinada que lo rodea pasará a denominarse oficialmente Parque Vicente Zavala S.J., rindiendo tributo al sacerdote jesuita que impulsó la reconstrucción de la parroquia y guio los pasos del barrio durante cerca de tres décadas.
Los actos conmemorativos arrancarán a las 11:00 horas con una solemne eucaristía concelebrada y presidia por el obispo de Bilbao, Joseba Segura. Tras la misa, el prelado bendecirá el parque y se descubrirá una escultura conmemorativa en acero corten. La pieza presenta el perfil grabado del homenajeado junto a una emotiva inscripción que recuerda el esfuerzo colectivo que levantó la parroquia: «Gracias a vuestra generosidad fue posible levantar estos templos».
El corazón del barrio
El homenaje conecta directamente con la historia viva de San Fausto. Levantado en los años cincuenta para acoger a familias llegadas de diversos puntos del Estado, el barrio sufrió durante años el aislamiento urbano. En sus orígenes, los oficios religiosos se celebraban en las escuelas o en el propio frontón municipal, mientras que la antigua ermita del patrón de Durango se encontraba en ruinas.

El 12 de mayo de 1975 arrancaron las labores para recuperar el espacio. Tras la retirada del tejado por parte de los bomberos, los propios vecinos del barrio —al salir de sus jornadas laborales— acudieron a limpiar la piedra y reconstruir el templo. Un esfuerzo comunitario que culminó el 13 de octubre de 1976 cuando el entonces obispo auxiliar, Juan María Uriarte, bendijo la nueva iglesia en su primer servicio pastoral.
Con la apertura de la parroquia florecieron el Centro Social San Fausto, la Legión de María y el consejo pastoral. El padre Zavala supo integrar las distintas procedencias y sensibilidades culturales del vecindario, otorgando al barrio un arraigado sentido de identidad y dignidad.
Una vida de entrega
Nacido en Tolosa en 1931, Vicente Zavala desarrolló toda su trayectoria sacerdotal en Durango, convirtiéndose en una figura clave tanto en el colegio de los jesuitas como en la vida cotidiana de San Fausto hasta su fallecimiento en agosto de 2004.
Quienes compartieron vivencias con él destacan su carácter afable, su profunda espiritualidad y una capacidad de acogida sin distinciones. Junto a su labor pastoral, Zavala desempeñó una importante ayuda social e invisible a las familias más vulnerables del municipio, facilitando vales de primera necesidad y acompañando a los jóvenes en momentos complejos.
Este domingo, medio siglo después de que las «piedras vivas» del barrio levantaran la parroquia, Durango inmortaliza su huella en el nuevo parque que desde ahora lleva su nombre.



