Cuadrillas y vecinos recorren pueblos y barrios con bastones y cantos para despertar la tierra y anunciar la llegada de la primavera

DURANGALDEA | Como marca la tradición, este miércoles, 4 de febrero, en numerosos rincones de Euskal Herria han salido vecinos y vecinas a pedir por Santa Águeda, con los bastones en la mano y cantando las coplas en su honor. En Durango los alumnos de Jesuitak han recorrido calles y plazas golpeando el suelo, con el objetivo simbólico de despertar la tierra y la naturaleza, anunciar la llegada de la primavera y favorecer la fertilidad de la tierra.
La historia cuenta que Águeda era originaria de Sicilia. Tras rechazar la propuesta de matrimonio del gobernador Quinciano, fue encarcelada y sometida a duras torturas. Según la leyenda, le amputaron los pechos y murió a los 21 años. Para el cristianismo, Santa Águeda —también conocida como Ágata— es considerada la primera virgen mártir de Europa occidental.
Conmovidos por su historia, o quizá por otros significados simbólicos, su figura se arraigó con fuerza en Euskal Herria. Algunos sostienen que fueron los marineros quienes trajeron esta devoción; otros la vinculan con el solsticio de invierno. De ahí procede, precisamente, el origen del rito de despertar la tierra.



