La tercera edición de la feria crece en participación y disciplinas, coincidiendo en fechas con la Durangoko Azoka y llenando de arte los seis espacios

DURANGO | Basarte celebra este año su tercera edición, coincidiendo en fechas con la Durangoko Azoka, aunque se trata de una iniciativa independiente con la que colabora. Organizada por Eskuahaldunak Eskultoreen Elkartea, la feria abrirá sus puertas este jueves a las 10:00, mientras que la inauguración oficial será a las 18:00 con un pequeño acto. La muestra podrá visitarse del 4 al 8 de diciembre y, como novedad, se extenderá a seis espacios diferentes repartidos por el barrio de Magdalena.
En esta edición, Basarte experimenta un crecimiento notable tanto en volumen como en variedad: el público podrá disfrutar de más de 200 obras de más de 100 artistas, un incremento significativo respecto al año pasado. Además de las esculturas que tradicionalmente caracterizan la feria, este año se incorporan fotografía, pintura, grabado y otras disciplinas, ampliando el abanico creativo disponible para los visitantes.
La organización afirma estar muy satisfecha con la evolución del proyecto, asegurando que “cada año van a más” y destacando que el nivel de las obras será especialmente alto. Subrayan además el orgullo que supone contar con artistas procedentes de las siete provincias de Euskal Herria, reforzando el carácter diverso y representativo de la muestra.
Una vez finalice la Durangoko Azoka, Basarte prolongará su presencia en la localidad: varias obras seguirán expuestas en un garaje de la calle Ermodo hasta, al menos, finales de diciembre, para que quienes no puedan acudir durante los días principales tengan una segunda oportunidad de visitar la muestra.
Pese a reconocer que la situación del proyecto no es del todo estable y que la continuidad no está plenamente asegurada, los organizadores confían en poder regresar en 2025, agradeciendo especialmente el apoyo de “todas las personas que colaboran y del Gobierno Vasco”.
Eskuahaldunak Eskultoreen Elkartea valora positivamente el camino recorrido y recalca su voluntad de acercar el arte a las y los visitantes que llegan a Durango en estas fechas, en un momento en el que la villa se convierte en uno de los principales escaparates culturales de Euskal Herria.



