La festividad de hoy se celebraba con una amplia programación en la localidad durangarra, con novilladas, combates de boxeo, bailables y partidos de pelota

DURANGO/ABADIÑO | Este 13 de junio, fiel a la tradición, miles de personas volverán a Urkiola para celebrar San Antonio. Sin embargo, si echamos la vista atrás, conviene recordar que esta era, ya desde principios del siglo pasado, una de las festividades más esperadas y multitudinarias de toda la comarca. Así lo atestiguan las históricas imágenes que el célebre fotógrafo Indalecio Ojanguren capturó en 1915, donde se muestra a una ingente multitud de romeros rindiendo devoción al santo en el alto abadiñarra.
Pero la fiesta no terminaba en las campas del alto abadiñarra. Tras disfrutar de una intensa jornada en plena naturaleza, la marea de romeros iniciaba el descenso con un destino fijo: Durango. La villa se convertía en el epicentro de la celebración vespertina antes de que los visitantes tomaran el tren de regreso a sus hogares.
Consciente de este flujo humano, el Ayuntamiento durangarra comenzó a organizar —especialmente desde mediados del siglo pasado— una ambiciosa programación propia para retener y agasajar a la multitud. El corazón de la fiesta se vivía en Ezkurdi, donde la banda de música local ofrecía sus populares bailables desde el quiosco, acompañados por el alegre sonido de los txistularis.
Aquellos ‘Sanantonios’ de antaño llenaban Durango de vida a través de espectáculos hoy nostálgicos: el vistoso desfile de los gigantes y cabezudos, emocionantes partidos de pelota en el antiguo frontón de Ezkurdi, arriesgadas novilladas e, incluso, veladas de boxeo que hacían las delicias de una época en la que San Antonio unía, de forma indisoluble, el ambiente del monte con la solera de la villa.
No fue hasta 1975 cuando el Ayuntamiento de Durango decidió trasladar sus fiestas de julio al mes de octubre, convirtiendo a los Sanfaustos como fecha principal de los festejos durangarras.

El archivo de Ricardo Doliwa
Para alimentar este viaje a la nostalgia, Gerediaga Elkartea también compartía esta semana otras valiosas instantáneas de San Antonio, rescatadas en esta ocasión del archivo de Ricardo Doliwa de 1958. Las imágenes capturan a la perfección la esencia de la festividad a mediados del siglo XX.
Coincidiendo con este recuerdo, la asociación ha anunciado la firma de un acuerdo histórico que permitirá, en breve, digitalizar y abrir al público el valioso legado fotográfico de este recordado autor durangarra. A través de la página web de Gerediaga, la ciudadanía podrá bucear muy pronto en las instantáneas de Doliwa, un testimonio gráfico imprescindible para entender la historia, los rostros y las costumbres del Durango de hace décadas.




