La identificación genética ha sido posible gracias a la muestra donada por su única hija, de 91 años

AMOREBIETA-ETXANO | El ‘Programa de Búsqueda de Personas Desaparecidas de la Guerra Civil’ sigue arrojando resultados positivos, esta vez, en la fosa del Cementerio de Amorebieta-Etxano, identificando genéticamente al miliciano Manuel Hernáez Ruidíaz, combatiente del batallón ‘Zabalbide’ de Izquierda Republicana; sus restos fueron exhumados en julio de 2025 de ese cementerio.
El proceso de identificación se ha llevado a cabo gracias a la muestra de ADN donada por la única hija del fallecido. La donación la hizo a comienzos de 2024, y el resultado se ha materializado ahora, ya que ha sido en el mes de marzo cuando se ha concluido el análisis genético de la totalidad de las muestras de los restos óseos. En el momento de la donación por parte de su hija, enero de 2024, los restos de Manuel Hernáez Ruidíaz no habían sido exhumados todavía; desde entonces, su muestra se ha custodiado en el Banco de ADN, hasta que se ha podido cotejar su perfil genético con la totalidad de perfiles obtenidos en Amorebieta-Etxano.
Su hija ya ha sido informada de la identificación y recuperará los restos de su padre en las próximas semanas. La hija y la familia conocían que Manuel había sido abatido en una batalla cerca de Muxika y creían que fue trasladado ya muerto al cementerio de Amorebieta-Etxano. En diciembre de 2023, tuvieron conocimiento del inicio de la campaña de exhumación en este cementerio y fue entonces cuando contactaron con Gogora para iniciar el proceso que ha llevado a la identificación.
Nuevas identificaciones
Los trabajos de exhumación en este cementerio concluyeron en julio de 2025, tras seis campañas de exhumación, donde, finalmente, se recuperaron los restos pertenecientes a 157 personas; con esta última, ya son 7. Las identificaciones que se van sucediendo aportan información valiosa para entender a qué perfil responden los restantes.
Se deduce que se trata de combatientes fallecidos entre diciembre de 1936 y mayo de 1937, en distintos frentes de guerra en Bizkaia, o fallecidos tras ser trasladados heridos al Hospital Militar de Amorebieta-Etxano en ese espacio de tiempo.
Por tanto, Gogora quiere reafirmar su llamamiento a los familiares de los combatientes muertos y desaparecidos durante la guerra para que entreguen la muestra para el Banco de ADN con el fin de obtener nuevas identificaciones.
Los identificados hasta la fecha son:
· Adolfo Cengotitabengoa Izurza, natural de Muskiz (Bizkaia).
· Jaime Iñiguez Nieva, natural de Ortuella (Bizkaia).
· Enrique Contreras, natural de Linares (Jaén) y vecino de Aretxabaleta (Gipuzkoa).
· Benigno Hierro Pinedo natural de Ortuella (Bizkaia).
· Jacinto Polo Ríos, natural de Donostia/San Sebastián (Gipuzkoa).
· Jesús Arratibel Ruiz de Alegría, natural de Zalduondo (Álava).
· Manuel Hernaéz Ruidíaz, natural de Matute (La Rioja) y vecino de Bilbao (Bizkaia).
Centoitabengoa, Iñiguez y Hierro, eran milicianos del batallón Perezagua, adscrito al Partido Comunista de Euskadi, y fallecieron el mismo día, el 7 de abril de 1937, en el frente de Barazar. Enrique Contreras, gudari del batallón ‘Sarasketa’, adscrito a EAJ-PNV, falleció un día antes, el 6 de abril, en Dima, una zona próxima a Barazar. Jacinto Polo y Jesús Arratibel murieron en el Hospital Militar de Amorebieta-Etxano la primera semana de diciembre de 1936. El caso de Manuel, fallecido el 29 de abril de 1937, amplía el rango temporal de las personas fallecidas inhumadas en Amorebieta-Etxano.
Estas coincidencias de zonas de frente y fechas llevan a Gogora a volver a insistir para que los familiares de combatientes desaparecidos en esas fechas o frentes se pongan en contacto e iniciar así el proceso que pueda llevar a más identificaciones.
El Programa de Búsqueda de Personas Desaparecidas de la Guerra Civil gestionado y financiado por Gogora, se materializa a través del trabajo de: Euskal Prospekzio Taldea, encargado de localizar posibles enterramientos de víctimas de la Guerra Civil y la postguerra; la Sociedad de Ciencias Aranzadi, quien lleva a cabo las exhumaciones y el análisis forense de los restos, y el laboratorio Biomics de EHU, encargado del análisis y el cotejo de las muestras de ADN. En el caso de Amorebieta-Etxano, Gogora ha contado también con la colaboración del Ayuntamiento.
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