Susana Alarcón, responsable de la asociación Juan de Iciar, destaca la calidad de las representaciones y el calor del público local

DURANGO | La asociación Juan de Iciar hace balance de la recién concluida edición de la Pasión de Durango. Susana Alarcón, responsable de la entidad organizadora, se muestra satisfecha con el resultado y la respuesta emocional de los asistentes: «Hemos salido contentos, merece la pena todo el esfuerzo realizado», afirma tras tres jornadas de intensa actividad. Todo ello, a pesar de las dudas generadas por muchas personas que confundieron la suspensión de las procesiones de la Vera Cruz, con la escenificación de La Pasión.
En cuanto a la asistencia, la representación ha mantenido una tendencia ascendente durante el fin de semana. El jueves se contabilizaron 120 entradas, mientras que tanto el viernes como el sábado la cifra subió hasta los 200 espectadores por jornada, sobre un aforo total de 260 localidades.
A pesar de estos buenos números, Alarcón reconoce que las expectativas eran algo superiores, teniendo en cuenta que un día al año han salido llenar, algo que no ha ocurrido en esta edición. Además señala que la venta por internet no ha funcionado con la fluidez de años anteriores. Sin embargo, destaca cómo «el público se fue animando» día a día, nutriéndose principalmente de vecinos de la localidad, entre los que se encontraban incluso personas que acudían por primera vez a ver la representación.
Uno de los puntos agridulces de esta edición ha sido la participación interna. La asociación nota el desgaste del tiempo: «Se van más de los que entran», señala Susana, apuntando que este año han faltado entre 15 y 20 personas del pueblo que habitualmente colaboraban. Aunque se han producido nuevas incorporaciones, el relevo sigue siendo el gran desafío para que la tradición no pierda fuerza.
Plano artístico
En el plano artístico, Susana Alarcón ha querido valorar el trabajo de los protagonistas. «Marcos Echarte, en el papel de Jesús, y la actriz que encarnó a María, conmovieron al público con su entrega y Markel Ganboa, en el papel de Pilatos, también ha destacado por una interpretación sólida y convincente», ha destacado. «La gente ha salido contenta», asegura la responsable, subrayando que la calidad técnica y dramática se ha mantenido intacta a pesar de las dificultades.
La meteorología fue la gran preocupación de la semana. El miércoles el frío y la lluvia complicaron los preparativos, y el jueves también hizo acto de presencia de forma ligera. Afortunadamente, el viernes el tiempo dio un respiro, permitiendo que la representación luciera en todo su esplendor. «Teníamos el miedo de que se tuvieran que suspender las procesiones por la lluvia, pero finalmente pudimos seguir adelante», explica Alarcón.
Para 2027
Lejos de desfallecer, la asociación ya piensa en el futuro. Muchos de los participantes han terminado la edición con ganas de repetir, lo que supone una inyección de moral para el año que viene. «Para el próximo año esperamos que sea aún mejor», concluye Susana Alarcón, con el firme propósito de seguir manteniendo viva esta seña de identidad durangarra.



