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Una pareja de cigüeñas vuelve a intentar anidar en la torre de Santa Ana de Durango

Los expertos creen que podrían ser aves jóvenes, ya que llegan más tarde de lo habitual

Imagen de las cigüeñas este jueves en la torre de Santa Ana

DURANGO | La localidad durangarra vuelve a mirar hacia lo alto de la torre de Santa Ana. Una pareja de cigüeñas lleva varios días intentando construir un nido en el campanario, un comportamiento que ha despertado la curiosidad de numerosos vecinos, que han observado el ir y venir de las aves cargando ramas hacia la parte más alta del templo.

El intento recuerda al del año pasado, cuando una pareja —se trataba de una hembra anillada (procedente de Floirac, Francia, nacida en 2022) y un macho joven sin anillar.— trató sin éxito de que terminara bien.

Este año, sin embargo, la situación parece distinta: prodrían ser otros dos. Según los expertos consultados, advierten de que están algo retrasadas respecto al calendario habitual de la especie. Las cigüeñas veteranas suelen iniciar la puesta en febrero, mientras que las jóvenes tienden a hacerlo más tarde, en marzo o incluso abril.

Ese retraso, apuntan los técnicos, podría indicar que se trata de una pareja joven, posiblemente en su primer intento de cría. En estos casos, explican, es habitual que las aves prueben diferentes ubicaciones antes de asentarse definitivamente.

La torre de Santa Ana se ha convertido en los últimos años en un punto de interés para estas aves protegidas. Tras varios intentos fallidos en la antena de telefonía —donde los cables impedían la construcción del nido—, las cigüeñas parecen haber encontrado en el campanario un lugar más adecuado.

Los antecedentes muestran una historia irregular:

  • En 2015, una pareja logró criar tres polluelos.
  • En 2019, consiguieron levantar un nido, pero sin éxito reproductivo.
  • En 2022, los intentos en la antena resultaron infructuosos.
  • En 2024, un macho joven intentó anidar en Santa Ana, pero no encontró pareja.
  • En 2025 una pareja no conseguíó procrear a pesar de los intentos.

Este año podría ser la primera vez que una pareja consolida un nido en la torre.

Mientras continúan los trabajos de construcción, los vecinos siguen atentos cada movimiento. Las cigüeñas, conocidas por su tenacidad, suelen insistir en el lugar que consideran adecuado, por lo que no se descarta que el nido avance en los próximos días.

Si la pareja consigue completar la estructura y la temporada acompaña, Durango podría volver a ver crías de cigüeña en su entorno, algo que no ocurre desde hace más de una década.

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