Una actuación en colaboración con la Diócesis de Bilbao

DURANGALDEA | La iniciativa surgió tras las denuncias de varios robos en ermitas situadas principalmente en las comarcas de Durangaldea y Lea‑Artibai.
Al tratarse de edificios aislados, sin vigilancia y ubicados en zonas rurales, con un importante valor patrimonial y cultural, se puso en marcha un dispositivo específico de control.
La diócesis facilitó la localización de todas las ermitas del territorio y las patrullas rurales de la Ertzaintza reforzaron su vigilancia, con apoyo de las personas responsables de su mantenimiento. Desde la puesta en marcha del plan, no se ha registrado ninguna nueva sustracción.
En Amorebieta-Etxano
Hasta el momento el departamento de Seguridad no ha facilitado datos de robos que hayan perpetrado en la comarca de Durangaldea, aunque si consta que en 2024 desapareció la campana de la ermita de San Isidro en Amorebieta-Etxano, que también fue sustraída por primera vez en 1986 y que había sido donada por un vecino en 1926.
El éxito de esta iniciativa para evitar los robos se basa en tres pilares fundamentales:
- Geolocalización precisa: mapa detallado de cada templo para optimizar la vigilancia.
- Patrullaje rural reforzado: presencia policial intensificada en zonas aisladas y puntos críticos.
- Red de alerta local: responsables de las ermitas como “ojos” sobre el terreno, en comunicación directa con la policía.
Desde la implementación de este protocolo coordinado, no se ha vuelto a registrar ninguna sustracción. El plan no solo ha protegido el valor material del bronce, sino que ha blindado la identidad cultural e histórica de los pueblos de Bizkaia frente a la vulnerabilidad de su entorno rural.



