El religioso guipuzcoano estuvo fuertemente vinculado a la villa, donde ejerció labores educativas y comunitarias

DURANGO.- La comunidad religiosa y educativa de Durango está de luto tras conocerse el fallecimiento de Pablo Altuna Achaga, S.J., un jesuita muy querido en la localidad por su dilatada trayectoria en el Colegio San José Jesuitak. Según ha confirmado la Compañía de Jesús, el deceso tuvo lugar este sábado, 4 de julio, alrededor de las 18:15 horas en Loyola, a los 88 años de edad y tras 67 años de servicio en la orden.
Nacido en la localidad guipuzcoana de Urrestilla el 10 de diciembre de 1937, Altuna ingresó en la Compañía de Jesús en 1959. Curiosamente, fue precisamente en Durango donde profesó sus últimos votos el 5 de noviembre de 1987, marcando el inicio de una profunda relación con el municipio que se extendió hasta el año 2020.
Dedicados a Durango
Aunque en su biografía oficial figuran destinos previos en lugares como Pamplona, Tudela, Madrid o Bilbao —donde ejerció labores que combinaban la enfermería con la docencia—, su etapa más significativa y estable se desarrolló en la villa durangarra.
Llegó al Colegio San José de Durango en 1987, centro en el que ejerció como profesor, tutor y pastoralista hasta el año 2000. Durante las siguientes dos décadas, asumió responsabilidades como ministro y consultor de la casa (2000-2020), además de seguir colaborando activamente con el colegio y ejerciendo como vocal de la Asociación “Jesuiten Etxea” entre los años 2008 y 2020.
En el año 2020 se trasladó a Loyola, donde continuó realizando trabajos en la Santa Casa y en la sacristía hasta la fecha de su fallecimiento. Su pérdida deja una profunda huella entre las numerosas generaciones de alumnos y vecinos de Durango que compartieron vivencias con él durante sus más de treinta años de entrega en el municipio.
Goian bego



