La localidad rinde homenaje a quienes combatieron y sufrieron el fascismo en el 90.º aniversario de su primer bombardeo

ABADIÑO | El Ayuntamiento de Abadiño y Gerediaga Elkartea celebraron este martes, 29 de septiembre, un acto institucional en las inmediaciones de Errota Kultur Etxea para conmemorar el 90.º aniversario del primer bombardeo sufrido por la localidad durante la Guerra Civil. La cita sirvió para honrar a las víctimas, reconocer a los abadiñarras que lucharon contra el fascismo y reafirmar el compromiso del municipio con la memoria histórica.
El 29 de septiembre de 1936, el barrio de Lebario se convirtió en el objetivo del primer ataque aéreo sobre el municipio. A partir de esa fecha, Abadiño fue bombardeadas al menos en 14 ocasiones durante la contienda.
La conmemoración coincide con la finalización del primer estudio integral sobre la memoria histórica de la localidad, desarrollado en los dos últimos años por Gerediaga Elkartea con el impulso del Ayuntamiento. La investigación, elaborada por el abadiñarra Jesús Mari Arruabarrena a partir de archivos y testimonios orales, aporta datos reveladores:
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Impacto directo: Al menos 294 abadiñarras sufrieron de forma directa las consecuencias de la guerra (combatientes, milicianos, juzgados, exiliados, presos en batallones de trabajos forzados y represaliados).
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Balance de bombardeos: Las incursiones aéreas de 1936 y 1937 acabaron con la vida de al menos 23 abadiñarras y dejaron otros siete heridos.
«Sobre todo, no olvidar»
Durante la ceremonia, el alcalde de Abadiño, Mikel Urrutia, subrayó la necesidad de conservar y transmitir este legado: «Han pasado 90 años, casi un siglo, pero lo ocurrido sigue formando parte de nuestra historia. Hoy nos reunimos para recordar, reconocer y, sobre todo, no olvidar. Detrás de cada número hay una persona, un nombre, una familia y una vida».
Desde la corporación municipal se trasladó un agradecimiento expreso a las familias que han compartido sus vivencias para hacer posible la investigación, destacando que la memoria no solo sirve para mirar al pasado, sino como un elemento ético de cara al futuro: «No olvidar las consecuencias del odio, el fascismo y la intolerancia es la mejor manera de renovar nuestro compromiso con la libertad, la convivencia y los derechos humanos».



