CD Ninjitsu Wadokan organizó ayer un homenaje para ensalzar la trayectoria del durangarra

ARTES MARCIALES El sensei José Luis Salas, del C.D. Ninjutsu Wadokan, recibió ayer una sorpresa que llevaba meses preparándose en silencio. Alumnos de distintas generaciones, junto con muchos padres y madres, se unieron para organizar una comida muy especial con motivo de sus 50 años dedicados a las artes marciales.
El encuentro, celebrado en el Hotel Olajauregi de Durango, reunió a casi 80 personas que acudieron con un mismo propósito: agradecer al maestro todo lo que ha dado durante medio siglo. Risas, abrazos, recuerdos compartidos y alguna lágrima emocionada llenaron la sala en cuanto el sensei, sin saber nada, entró y se encontró rodeado de rostros que han formado parte de su camino.
La comida se convirtió en un viaje por la historia del club: antiguos alumnos recordaron sus primeros entrenamientos, los más jóvenes compartieron anécdotas recientes y las familias expresaron su agradecimiento por los valores que el sensei Salas ha transmitido más allá del tatami.
Fue un homenaje sencillo, cercano y profundamente sentido, una muestra de cariño colectivo hacia alguien que ha dedicado su vida a enseñar, acompañar y formar personas. Un día que, sin duda, quedará grabado en la memoria de todos.



