El comercio se inauguró en septiembre de 1984 en Barrenkale y en 2022 se trasladó a Andra Mari

DURANGO | Si hace unos días se cerraba la panadería que durante 21 años ha abastecido al barrio de Murueta Torre, en unos días bajará la persiana otra tienda ubicada en el casco viejo de Durango, concretamente en la calle Andra Mari. Tras 42 años al frente de una tienda de dietética, Gregoria González, licencia en ciencias biológicas por la rama de microbiología, más conocida como «Grego», se despedirá de su clientela este próximo martes, 30 de abril, aunque confiesa que seguirá unos días más para poder retirar los productos que le queden de la liquidación.
Desde hace unos días, un cartel en el escaparate anuncia el cierre, agradeciendo a su clientela. «Sin vosotros no hubiéramos estado 42 años», reza el anuncio. Por este motivo desde hace unas semanas está aplicando un 20% a todos los productos de la tienda.
Grego deja atrás más de cuatro décadas al frente del comercio en Durango, cuando en septiembre de 1984 decidió abrir las puertas de la primera tienda que estaba ubicada en la calle Barrenkale. Previa a esta inauguración regentó otra tienda en Barakaldo en 1982, también dedicada a la dietética, a la que recuerda que acudió a su puesta de largo el entrenador Javier Clemente e incluso una joven Ana María de Lajusticia, nacida en Bilbao en 1924, licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Madrid y que desde principios de los 70 se ha decidado al estudio de la dietética, basado en la Bioquímica y la Biología Molecular.

Este martes, 30 de abril, será un día triste para Grego, aunque se muestra muy ilusionada a sus 67 años, a las puertas de la jubilación. «Hace dos años me quedé viuda y la tienda ha supuesto un balón de oxígeno para mi. He estado encantada, ha sido la mejor terapia de duelo el poder estar con la gente», recuerda emocionada. Durante estos años ha compartido el local con varios naturópatas e iriólogos, a los que guarda un bonito recuerdo.
Con respecto a estas cuatro décadas según Grego las cosas han cambiado «terriblemente». Recuerda que fueron los pioneros. «Antes había cuatro laboratorios, ahora un montón», explica. «Por esta tienda han pasado familias enteras, amamas, hijos, nietos… pero eran otros tiempos. Ahora la gente recibe tanta información de internet que está muy confundida», añade.
Con respecto a los productos, la climatología también ha modificado las construmbres. «Antes en invierno se vendía mucho jarabe para los catarros, pero ahora se vende más en primavera», explica Grego. «Los suplementos se venden todo el año sobre todo para primavera y verano cuando llegan las bodas y comuniones», comenta.
La durangarra aconseja de que es importante asesorarse sobre el profesional que les vaya a atender. «Es muy importante, con la salud no se juega y primero antes de vender hay que preguntas muchas cosas al cliente sobre su salud», añade.


