Tras una intensa asamblea abierta entre artistas, vecinos y el Ayuntamiento, se acuerda su cambio de ubicación al no lograrse el permiso para mantenerla en suelo municipal

DURANGO | El futuro del «Mikeldi» de madera, que se ha convertido en un símbolo del barrio de Madalena, ya tiene fecha de caducidad en su ubicación actual. Tras días de incertidumbre y el fantasma de una demolición inminente planeando sobre la estructura, la asamblea abierta celebrada este miércoles ha arrojado una solución: la obra será trasladada el próximo 23 de mayo al patio del Instituto de Durango.
La reunión, marcada por la participación de vecinos y la presencia de concejales y la alcaldesa, Mireia Elkoroiribe, reflejó el choque entre dos visiones: la gestión administrativa de la seguridad y el valor sentimental de una construcción colectiva.
El presidente de la asociación de artistas Eskuahaldunak, Guillermo del Olmo, defendió con emoción el valor de la estructura. «No es solo madera; es el trabajo de muchas manos y una visión compartida de nuestra convivencia», señaló ante los presentes. Olmo hizo hincapié en que el proyecto nació de la necesidad de «recuperar espacios para el barrio que la administración a menudo olvida», criticando las trabas burocráticas que han dificultado la permanencia de una obra que buscaba ser un punto de encuentro para una «cultura participativa». Además, adelantó que esta semana se han recibido varias ofertas para trasladar esta escultura a varios puntos, entre ellos Burgos o Bilbao.
El 23 de mayo será el día en que el Mikeldi abandone la plaza de Madalena
Fecha tope: 30 de enero
Por su parte, el equipo de gobierno mantuvo una postura firme basada en los informes técnicos y los acuerdos alcanzados meses atrás. La alcaldesa, Mireia Elkoroiribe, recordó que ya existía un compromiso por escrito desde marzo de 2024. «Teníamos un acuerdo, se envió un resumen por email y publicamos una nota de prensa conjunta», explicó la edil, subrayando que la fecha límite para retirar el Mikeldi se fijó inicialmente para enero de 2025 tras varias prórrogas. «Al final se iba a trasladar en diciembre, pero las luces de Navidad impedían el viaje, por lo que se atrasó hasta el 30 de enero, pero han pasado las semanas con varias fechas previstas, pero tampoco se ha hecho nada. Sabemos que la solera del patio está preparada y pedimos que se tome una decisión», aclaraba ante los presentes la regidora durangarra.
El Ayuntamiento insistió en que, aunque la escultura es «efímera» —de corta duración— por su material, la seguridad es la prioridad absoluta. Para mantenerla en su ubicación actual, se exigían tres requisitos: el cierre de la parte trasera para evitar que los niños entraran, un informe de un arquitecto que garantizara la estabilidad y, lo más determinante, la autorización explícita de los propietarios del suelo, ya que la parcela es privada pese a su uso público, «que no se ha recibido», apuntó Elkoroiribe.
Aunque los artistas propusieron como última alternativa desplazar el Mikeldi apenas unos metros para situarlo en suelo de titularidad municipal dentro del propio barrio, la propuesta no prosperó debido a los plazos y requisitos técnicos.
Finalmente, para evitar la demolición que se anunciaba esta misma mañana en medios como dotb.eus, se ha pactado el traslado al patio del instituto. El 23 de mayo será el día en que el Mikeldi abandone la plaza de Madalena, cerrando un capítulo de desencuentro, a pesar de que el resultado final obligue a la escultura a buscar un nuevo hogar fuera de su lugar de origen.



