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El restaurante Bizkarra de Urkiola cierra sus puertas: «Ha sido una decisión fuerte»

Eli Bizkarralegorra reparte los últimos encargos para Nochevieja antes de cerrar el establecimiento

Imagen antigua del restaurante Bizkarra en Urkiola

ABADIÑO.- Eli Bizkarralegorra y su equipo miran el reloj, quedan muy pocas horas para que el restaurante Bizkarra en Urkiola cierre para siempre sus puertas. Atrás dejará casi 100 años de historia, ya que fueron los abuelos de Eli, Isabel y Julián, los que abrieron el restaurante en 1924. En tiempos de la guerra fue un hospital y posteriormente se transformó en un restaurante con hotel. «Me da mucha pena, pero he decidido jubilarme. Se cierra, pero nunca se sabe, igual aparece alguien que quiera cocinar a la antigua usanza, con la cocina tradicional y quiere cogerme el relevo. Yo estoy dispuesta a lo que venga, si quieren les daría incluso las recetas de mis platos», confiesa Eli. Este sábado se cerrará el restaurante pero el hotel seguirá abierto.

A partir de ahora cambiará su vida. Acostumbrada a dormir poco para atender la cocina desde primera hora, a partir de enero dispondrá de más tiempo. Todos los días Eli pone el menú de día con alubias, patatas a la riojana, caldo, garbanzos, bacalao en salsa verde, zancarrón con tomate natural.. «Te tiene que gustar la cocina como a mi me gusta, a mi me entusiasma», confiesa. «Ahora mismo no pienso en el uno de enero, no se que me pasará, tengo miedo a ese día de dejar el restaurante. Tengo cierta tristeza por dentro, pero por otro lado tengo unas ganas de vivir por la alegría que me da mi familia y sobre todo mis nietos», señala.

2022 comenzará con nuevos objetivo, «será otra forma de vivir y a partir de ahora me gustaría que mi tiempo fuera absorbido por mi familia y no por el trabajo como ha sido hasta ahora». Eli se muestra muy contenta por la familia que tiene y sobre todo por su marido con cumplirá 40 años de casada y por eso se marcharán todos juntos en un viaje que han planeado para enero «y eso me da alegría».

LA DECISIÓN | «Ha sido una decisión muy fuerte, venía desde el año pasado. Yo he cumplido 65, el año pasado no pude dejar por el tema de la pandemia, pero este año ya decidí que tengo que dejar porque sin querer lo que más quieres estás dejando, así que me dedicaré a mi familia», confiesa. Ella comenzó a trabajar en el restaurante muy joven, cuando tenía solo 8 años. «A partir de ahora me planteo nuevos retos como apuntarte a natación o bicicleta», comenta entre risas.

Eso si, se lleva los agradecimientos de los clientes y también las críticas constructivas, «sobre todo una, las chuletas poco hechas y calientes», confiesa. Y es que Eli recuerda que un cliente junto a más comensales comieron cinco chuletas y al parecer estaban frías, por lo que no dudó en comentarle cómo debía cocinar. «Yo me he dado cuenta que las criticas son para mejorar y eso me ha gustado», añade.

Eli señala que las costumbres han cambiado. «Urkiola era zona de bodas, junto a Garai y Goiuria, pero ahora hay más zonas, más hoteles. Urkiola no ha perdido, nosotros cambiamos las formas de vivir».

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