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Homenaje a las víctimas del franquismo con Rosa Pajuelo en la ofrenda floral

AMOREBIETA-ETXANO |  18 de mayo, fecha fijada por los historiadores como la fecha en que las tropas franquistas tomaron de manera efectiva Amorebieta-Etxano. Desde la Sociedad Artístico Cultural Zornoza y gracias a la iniciativa de Gregorio Arrien, anualmente y en torno a dicha fecha, se viene realizando un acto de reconocimiento y homenaje a las personas que sufrieron los daños y la crueldad de la guerra civil en Amorebieta-Etxano.

Hoy en el parque Zelaieta tenía lugar el acto central. Acto en el que ha tenido lugar la emotiva ofrenda floral realizada por Rosa Pajuelo víctima directa de la represión del franquismo.

L ehan acompañado varios miembros de la asociación para la memoria histórica de la margen izquierda “Oroituz Portugalete”. Una asociación que pese a su juventud (constituida oficialmente en el 2014) desarrolla una amplia actividad de estudio y reconocimiento a las víctimas y que nos explicará los motivos que les llevaron a constituirse y los logros y retos que como asociación afrontan.

Historia de Rosa Velarde

Tanto Rosa Velarde Peña como su hija Rosa Pajuelo (a la edad de quince meses), ambas procedentes de Extremadura, estuvieron en presas en la cárcel de mujeres de Amorebieta y, posteriormente, en Saturraran.

Tras serle concedida la libertad condicional, Rosa Velarde tuvo que quedarse en Amorebieta donde hizo amistades. En cualquier caso, tampoco habría podido regresar a su pueblo extremeño de La Haba de la Serena, ya que las liberaciones con destierro conllevaban un informe negativo de las autoridades franquistas locales, por el cual se decía que no querían que la persona recién liberada volviese a residir en el pueblo y debía elegir un destino a más de 250 kilómetros del mismo.

De hecho, Rosa Velarde solamente pisó el pueblo para ir a recoger a su hija, que fue obligada a separarse de la madre, en cumplimiento del Reglamento de Prisiones que obligaba a los niños mayores de 3 años a salir de las cárceles para ser dados en adopción, o a algún familiar, o para quedar bajo la tutela del Estado. Según su propio testimonio, ella pudo quedarse hasta cumplir los cinco años.

Rosa Velarde se quedó en su destino de destierro, Amorebieta, hasta su fallecimiento en 1971, como tantas otras mujeres que jamás regresaron a su residencia de origen y el castigo añadido de destierro no fue fácil de superar.

Sin marido, ya que todavía a día de hoy Manuel Pajuelo sigue sin aparecer y se supone que está en alguna fosa en un Cerro de Magacela (Extremadura), sin familia que la ayudase y con cinco hijos a su cargo, Rosa Velarde tuvo que pelear duro para sacar la familia adelante, dedicándose a la venta de caramelos y a coser para sobrevivir.

Como elemento central del acto “In Memoriam”, Rosa Pajuelo realizará la tradicional ofrenda floral.

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