Durante el acto en Andra Mari se leían en voz alta los nombres de las mujeres asesinadas por terrorismo machista

DURANGO | La asociación durangarra contra la violencia machista Andereak convocaba a toda la población este martes, en Andra Mari, a una concentración de denuncia y memoria bajo el lema ‘Somos el grito de las que ya no están’. Durante el acto se leían en voz alta los nombres de las mujeres asesinadas por terrorismo machista en lo que va de año y se encendían velas “para no permitir que el olvido vuelva a matarlas”.
Los datos son incontestables y desmienten cualquier intento de blanquear, relativizar o minimizar la violencia machista, resalta Andereak. Según el observatorio Feminicidio.net, en lo que va de 2025 se contabilizan 93 feminicidios y otros asesinatos de mujeres en el Estado, cometidos por parejas, exparejas, familiares u otros hombres. El propio observatorio advierte de que estas cifras no reflejan toda la violencia real, ya que muchos asesinatos quedan fuera de las estadísticas oficiales o tardan meses, incluso años, en ser reconocidos como violencia machista.
En Euskal Herria, la realidad no es diferente. Ocho mujeres han sido asesinadas este año en distintos contextos de violencia machista. A esta violencia extrema se suma un terror cotidiano, persistente y estructural. Según Emakunde, la Ertzaintza ha registrado casi 6.000 denuncias de violencia machista en la CAV entre enero y octubre, el último periodo con datos oficiales disponibles. Traducido a cifras mensuales, esto supone más de 300 denuncias al mes por violencia ejercida por pareja o expareja, alrededor de 90 por violencia intrafamiliar y unas 64 por delitos contra la libertad sexual.
Esta realidad también golpea de lleno en el ámbito más cercano. En Durango, los datos municipales confirman que el terrorismo machista no es un fenómeno lejano ni excepcional. Entre enero y junio de 2025 se atendieron 49 casos de violencia machista, de los cuales 22 fueron detectados a través de la Unidad de Violencia Machista del Ayuntamiento, “que está realizando un trabajo encomiable”. Lejos de remitir, la violencia continúa: entre julio y septiembre se registraron 24 nuevos casos en el municipio. De ellos, 18 correspondieron a violencia de género, incluyendo violencia sexual, física, psicológica y económica; 4 fueron casos de violencia intrafamiliar y 2 casos de violencia sexual. “Son mujeres concretas, vidas atravesadas por el miedo, la agresión y la impunidad”, recuerda la asociación duranguesa.
Desde Andereak subrayan que “estas cifras solo muestran la parte visible del problema. La mayoría de las violencias no se denuncian y permanecen ocultas por el miedo, la precariedad, la dependencia económica y la insuficiencia de una protección institucional real y efectiva”. A este terrorismo machista, añade, “se suman sus consecuencias devastadoras sobre niñas y niños, que crecen en entornos marcados por el terror, la inseguridad y la desprotección. Son víctimas directas o indirectas de una violencia que deja secuelas de por vida”.
La asociación alerta también del aumento de la violencia sexual, cada vez más explícita y brutal, y denuncia la influencia de una pornografía accesible desde edades cada vez más tempranas, que normaliza la dominación, la humillación y la cosificación de los cuerpos de las mujeres, alimentando una cultura de la violación que actúa como caldo de cultivo del terrorismo machista.
Andereak afirma con contundencia que “no bastan los minutos de silencio, ni las declaraciones vacías, ni los gestos simbólicos que no cambian nada. El terrorismo machista es estructural y solo puede combatirse con una implicación social real, corresponsabilidad colectiva y políticas valientes que pongan la vida de mujeres, niñas y niños en el centro”.
Por eso, llaman a toda la ciudadanía a acudir el día 30, a romper la indiferencia y a tomar partido. “Porque no es aceptable vivir con miedo. Porque ninguna mujer debe ser asesinada por el hecho de serlo. Porque ninguna niña ni ningún niño debería crecer bajo el terror, entre golpes, abusos y silencios cómplices. Porque el derecho a una vida en paz y con dignidad no se negocia, se defiende”.


