Tachan de «insostenible» la falta de aparcamiento con cinco simultáneas en el barrio

DURANGO | Aparcar en los barrios de Juan de Icíar y Erretentxu ha dejado de ser una dificultad para convertirse directamente en un problema diario sin solución. «Cuatro obras que colapsan el barrio han supuesto la ocupación de entre 50 y 60 plazas de aparcamiento». El vecindario se muestra muy molesto, sobre todo después de que la calle San Frantzisko permaneciera una semana entera en marzo sin que empezaran las obras de Iberdrola que se están ejecutando esta semana y que finalizarán la próxima.
En estos momentos se están ejecutando cinco obras: la nueva urbanización de Birjinoste, el nuevo parking de Larrasoloeta, las nuevas casas camino del cementerio, trabajos de rehabilitación deuna fachada y los trabajos de la nueva línea de Iberdrola en la calle San Frantzisko. Una realidad que dificulta la vida de los residentes a la hora de aparcar el coche.
«En una zona donde ya era complicado estacionar, esto ha transformado una rutina cotidiana en una auténtica odisea», sostienen los vecinos. «Podemos llegar a estar entre 20 y 30 minutos dando vueltas intentando encontrar una plaza, con suerte. En muchos casos, tras ese tiempo, no queda otra opción que desplazarse hasta la zona del cementerio, en la parte alta de Durango, simplemente para dejar el coche. Una situación claramente insostenible», añaden.
Los vecinos denuncian también que a esta problemática se suma la urbanización de la calle Antso Estegiz, que ha reducido de forma notable la capacidad de aparcamiento: de unos 30 vehículos a apenas 19 en el mejor de los casos. «Una decisión que, lejos de mejorar la vida del barrio, ha agravado aún más la situación», puntualizan.
«La respuesta: la sanción»
Consideran que hay un aspecto especialmente difícil de justificar: «parte de las zonas actualmente inutilizadas pertenece a la OTA». Es decir, los vecinos pagan este servicio cada año sin poder hacer un uso real del mismo. «Se cobra por un aparcamiento que, en la práctica, no existe. «Sin devoluciones, sin compensaciones y sin alternativas», critican.
Explican que no queda más remedio que aparcar donde se puede: «La respuesta es la sanción. Se multa a los vecinos sin tener en cuenta que, en muchos casos, no existe otra opción viable».
La consecuencia es clara: pérdida de tiempo diaria, estrés constante y una merma evidente en la calidad de vida de quienes vivimos en la zona, denuncian. «No se cuestiona la necesidad de las obras o de mejorar el entorno urbano, pero sí la falta de planificación, de medidas provisionales y, sobre todo, de empatía hacia los vecinos», sostienen.
Por ello, solicitanal Ayuntamiento que actúe: habilitando soluciones temporales, revisando las sanciones en este contexto y valorando compensaciones por un servicio que actualmente no se puede utilizar. Porque lo que no es razonable es pagar, ser sancionado y, aun así, no tener dónde aparcar.



