[dotb.eus] “El récord podía esperar, Oier volvió atrás cuando entraba en meta al ver a su padre”

Artículos de opinión de Juan Sampedro, Durango Kirol Taldea, ante el reciente fallecimiento de Javier Ariznabarreta, padre del triatleta durangarra Oier
De Limone a Tierra Incógnita. Oier se estrena en Sevilla
Oier corrió en Sevilla el pasado domingo

IRITZIA.- Ariznabarreta es hombre de largo aliento. Y de inmensas aventuras deportivas y vitales. Lo suyo ha sido de siempre un desafío desvergonzado a esas leyes no escritas de hacer lo que hace la mayoría. Nadie como él para adentrarse en tierras incógnitas. En salirse de los senderos trillados.
Ayer, domingo, en Sevilla, volvía a hacerlo. Se estrenaba en Maratón. Una distancia cargada de épica y un desafió a la resistencia humana. Dicen quienes lo han vivido, que allá por el Km. 39 hay un señor con un mazo muy gordo que, si te golpea bien, ahí te quedas.

Oier Ariznabarreta supo esquivar al señor del mazo. Y pasó el examen con nota. Nada extraño en quien se había doctorado en la montaña de Limone y ocupado un puesto de honor en un Europeo de duatlón.

El nuevo reto lo venía preparando muchos meses atrás. En la primavera de 2017, Oier planificó con tiempo sus vacaciones de verano en Kenya. La idea era entrenar en la altitud del Valle del Rift y, a la vuelta, correr el Maraton de Donostia. Debutar en la distancia de las distancias.
Pero los planes se torcieron por una lesión que no terminaba de curarse y hubo de recurrir al Plan B. Recorrer Kenya en bicicleta con dos buenos amigos. De aldea en aldea, con decenas de niños persiguiéndoles al grito de ¡Mzungu, muzungu!

La distancia de Filipides debía esperar. El año 2018 pasó en tareas varias. Cross, una aparición esporádica por el tartán, y carreras de montaña. Entre ellas, sus enésimas victorias en Bera y en Sara. Y, lo mejor, un viaje de bodas recorriendo California en tándem.
Pero, en los últimos seis meses ha venido acumulando kilómetros para atravesar con éxito el muro de Sevilla. Había que burlar al señor del mazo. Adentrarse en tierra incógnita. Desafiar a las leyes del cansancio.

Oier puso todas sus fichas en el 42 y negro. Y la jugada le ha salido redonda. No se borrado de los compromisos con sus compañeros de club en la recién terminada temporada de cross. Aunque en la víspera se hubiera echado al coleto una treintena de kilómetros a ritmo exigente. Él estaba en la salida y cumplía.


Faltaba un detalle. En una carrera con doce mil inscritos, o acreditas una marca de gran calidad en los años anteriores o te sacan de la primera fila y no empiezas a correr de verdad hasta el segundo kilómetro. Así que en Diciembre, en el Medio Maratón de Gasteiz, Ariznabarreta salía a buscar una marca similar a la que le sirviera para ganarlo tres años atrás.

Fallecía su padre. Aquella persona que tanto influyó en su aprendizaje a domar el sufrimiento, quien ataba la bicicleta a la parrilla del coche

Enero fue un mes negro. Fallecía su padre. Aquella persona que tanto influyó en su aprendizaje a domar el sufrimiento, quien ataba la bicicleta a la parrilla del coche y le llevaba a las carreras en las que aquel chaval juvenil que corría como independiente asombraba a propios y extraños. El corazón de Javier Ariznabarreta se apagaba el último enero. Se fue en silencio, sin grandes alharacas. Como había vivido.

Unas semanas más tarde, Oier Ariznabarreta estaba en la línea de salida en Sevilla. El dorsal preferente ganado a pulso con su marca en Vitoria prendido en la camiseta color limón con los nombres de las personas más importantes de su vida.

Dos horas y diez y nueve minutos más tarde, el señor de Limone cruzaba la meta de Sevilla con un recuerdo a la persona que le enseñó a burlar las leyes del cansancio, a salir adelante en tierra incógnita.

Oier Ariznabarreta en una de las pruebas
El récord puede esperar

Oier Ariznabarreta es la persona que más veces ha ganado la Sorginen Lasterketa, de Atxondo. Puede decirse que ha hecho de todo en esta carrera. Organizador, speaker, diseñador del recorrido actual.

En 2015 estábamos planeando cambiar el circuito. Cambiar el paso por Besaide por la acometida a Anboto. Oier y Oihana Kortazar fueron los vencedores con el antiguo trazado. Una vez en meta comentaba con Oier que los récords quedarían para siempre a nombre de Oihana y de Ionut Cinca, que él se había quedado a tres segundos del rumano en 2008. “Ah, ni idea. Me he vuelto cuando entraba en meta al ver a mi padre. No tenía ni idea que iba a estar allí.”

Y, sí, uno de los voluntarios me decía más tarde que, efectivamente, Oier, no solo se había parado a cincuenta metros de meta, sino que había vuelto una decena de metros sobre sus pasos para saludar a su padre.

Juan Sampedro

Utzi erantzuna

Zure e-posta helbidea ez da argitaratuko. Beharrezko eremuak * markatuta daude

Gune honek Akismet erabiltzen du zaborra murrizteko. Ikusi nola prozesatzen diren zure erantzunen datuak.