[dotb.eus] “Para mí Eneko Sagardoy es un ejemplo a seguir”

El zornotzarra Julen Jímenez, a sus 25 años, ha participado en un papel en la última película de Daniel Calparsoro
Julen Jímenez

AMOREBIETA.- Julen participó el año pasado en un casting sin saber para que película se trataba y la sorpresa llegó semanas después cuando su representante le llamó para decirle que le habían dado un papel en la siguiente producción de Daniel Calparsoro, “El sueño de la ciudad blanca” y que ha contado con la participación de la actriz Belén Rueda. Este joven zornotzarra vive un momento ilusionante pero sobre todo una etapa de seguir formándose. “Espero que el papel que he tenido en la película me sirva como trampolín”, confiesa.

Julen Jímenez lleva dos años estudiando en Madrid. Allí compagina su formación con otros trabajos que le permitan seguir adelante en su objetivo de seguir con proyectos donde actuar, bien en el teatro o en el cine. En estos momentos trabaja en un proyecto teatral junto al bilbaíno Ivan Bilbao que espera salga adelante y le permita avanzar en su faceta de actor. “Ahora mismo prefiero más el teatro, porque creo que me puede dar unas bases profesionales ante de poder hacer algo audiovisual”, confiesa.

Este joven actor relata que con cuatro o cinco años colgaba unas telas en su cuarto a modo de telón y tras cobrarles la entrada simbólica a sus padres, les hacía sentar delante suyo y le veían actuar. Él no sabía bien lo que era la actuación, pero el escenario le llamaba la atención, más que el patio de butacas. Y con los años, tras cursar sus estudios en el Instituto de Urritxe, se formó varios años en la escuela de arte dramático Ánima de Bilbao y hace dos años decidió ir a Madrid. “Una ciudad que siempre me ha gustado y donde más oportunidades creo que existen”, reconoce.

Tras haber hecho algunos pequeños papeles en el cine y el teatro, y sobre todo después de haberse puesto delante las cámaras el año pasado en el rodaje de la película de Daniel Calparsoro, Julen recuerda cómo ha sido su paso previo al estreno en la gran pantalla. “Tuve tres o cuatro sesiones, la primera fue en un caserío de Abadiño. La experiencia me encantó, se notaba que eran una piña, un ambiente inmejorable y eso me ayudó mucho”, explica. Un joven Nancho Lopidana, hijo adoptado por la familia, fue el papel que tuvo que interpretar el zornotzarra. “A medida que se acercaba la fecha del rodaje, me daba cuenta que el papel tenía relevancia, me pidieron que me tiñera el pelo, que tendría ensayos y que tendrían que ir a rodar a Gasteiz. En ese momento me di cuenta de la importancia del trabajo, al tiempo que me asustaba un poco, pero veía que era un personaje importante en la trama, con mucha fuerza en el guión”, recuerda. “Tuve miedo, pero disfruté muchísimo”, subraya.

Por casualidad el estreno de la película tuvo lugar en un fin de semana en el que Julen tuvo que estar en Amorebieta por causas familiares. Y en su pueblo natal ha tenido la oportunidad de recibir el calor de sus vecinos, además de la familia. “La película la ví en el Zornotza Aretoa, lo que me ha permitido recibir reacciones más cercanas y es muy gratificante que los zornotzarras se te acerquen en la calle para felicitarte”, reconoce el joven actor. Aunque admite también que “como a todos los actores” les cuesta mucho verse en la gran pantalla. “Tenía miedo pensando en lo que grabé y cómo saldría, pero después de ver el resultado quedé muy contento”, confiesa.

Entre sus actores favoritos con los que le gustaría trabajar destacan la madrileña Irene Escolar y el catalán Jan Cornet. “Desde que en Amorebieta se rodó “Un otoño sin Berlín” le tengo un gran cariño a Irene y el papel de Jan en la película “La piel que habito” de Pedro Almodovar me llamó mucho la atención”. Este zornotzarra reconoce además que “aunque es un tópico me encantaría trabajar con Pedro Almodovar”.

Julen, se suma a los grandes actores que Durangaldea ha dado en los últimos años como Eneko Sagardoy o Mariano Estudillo. “Para mí Eneko Sagardoy es un ejemplo a seguir”, admite. Y es que el zornotzarra recuerda que sus inicios fueron en el grupo de teatro de Amorebieta, Markelíñe, al igual que los inicios de Sagardoy que se formó en Karrika. Ambos comenzaron formándose en grupos locales y posteiormente han ido en ascenso.

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