Fallecía el pasado sábado a los 84 años, este lunes tenía lugar el funeral

DURANGO | José Ignacio Alberdi, quien fuera presidente de la asociación Gerediaga entre 1972 y 1979, falleció el sábado a los 84 años. Entre otras cosas, en 1968 participó en las primeras jornadas sobre el Euskera Batua celebradas en Ermua bajo el amparo de Gerediaga. Además, vivió la época del traslado de la Durangoko Azoka de Andra Mari a la plaza del mercado cuando estaba al frente de la asociación. El traslado se realizó debido a obstáculos impuestos por el Gobernador Civil, y abrió una nueva etapa en la trayectoria de la feria.
Desde la asociación destacan que en aquella época no era fácil sacar adelante iniciativas a favor de la cultura vasca, según informan desde Gerediaga . “En 1976, pocos meses después de la muerte de Franco, surgió un conflicto en las fiestas vascas organizadas en Urkiola. La ikurriña todavía no estaba legalizada, y el primer día de las fiestas, el 26 de junio, apareció colgada de un árbol. «La guardia civil registró todo» y se llevaron la ikurriña, pero las fiestas no se interrumpieron, según contó Alberdi en su libro «La voz de las doce piedras». Los días siguientes también hubo tensión. Programaron actuaciones de artistas emblemáticos como Benito Lertxundi, Xabier Lete y Gontzal Mendibil, y la guardia civil, siguiendo órdenes del capitán Hidalgo, subió con dos tanquetas y rodeó el lugar del concierto. A pesar de las amenazas, finalmente consiguieron que se realizara el concierto”, recuerdan desde Gerediaga.
Juzgado en Madrid
«Gerediaga tuvo la valentía de querer saber lo que pasaba», según Alberdi. Además de la cultura, promovieron la identidad y organización de la comarca. A principios de los años 70, cuando se desarrollaron los planes de ordenación urbana para Durangaldea, los miembros de Gerediaga promovieron la recopilación de información, presentaciones y reuniones, conscientes de la importancia de esos planes para el futuro de la comarca. Cuando llegó el turno de Ermua, el Gobernador Civil no les permitió reunirse en la parroquia. El mismo día y lugar que la reunión, se juntaron los del equipo de fútbol, quienes pensando que eran de Gerediaga, impusieron a Alberdi una multa de 10.000 pesetas. Además, fue juzgado en Madrid, en el Tribunal de Orden Público (TOP). «El TOP era un tribunal político, pedían unos dos años, que eran muchos, pero viendo la multa que pedían… casi era mejor hacer más tiempo en la cárcel y reducir la multa. Desde hoy en día da risa, pero entonces…». Finalmente, «ningún acusador se presentó, ni siquiera la guardia civil que dijo habernos visto, y el fiscal, avergonzado por la situación, pidió que nos dejaran libres», recordó Alberdi.

