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«Hasta los 82 años jugaba a tenis y frontenis»

A sus recién cumplidos 90 años, la iurretarra Begoña Urresti confiesa que es feliz «porque estoy rodeada de mucho amor»

Begoña Urresti durante la entrevista en DOTB

IURRETA.- El pasado 9 de septiembre la iurretarra Begoña Urresti cumplia 90 años. Conocida también como la «señorita Begoña» se siente muy feliz, según responde «porque siempre ha estado rodeada de amor. He tenido una infancia buena, una adolescencia también, por eso creo que soy una privilegiada de la vida. Desde siempre soy muy positiva y alegre». Pero Begoña considera que tambien hay que dar porque «¡Manos que no dais, que esperais!», sonríe. Esta vecina recuerda a sus padres, sobre todo al padre que nació en Goiuria en 1885. «Mi padre quería dar a todos lo hijos estudios y nos dio estudios», recuerda Begoña.

Esta semana ha celebrado con algunas de sus compañeras su cumpleaños donde ha recibido un ramo de flores que sinceramente agradece. «Vaya molestia que han cogido, pero me encantó el detalle», confiesa.

De toda la vida iurretarra, nació en 1931 y recuerda muchos momentos de su infancia como la guerra civil. «Cuando escuchábamos las sirenas saliamos corriendo», añade. Pero a Begoña no le gusta hablar mucho del pasado, prefiere el presente. «Muchos comentan: ¡Mañana va allover!, pero a mi me da igual mañana, quiero hablar de hoy. Gaur bakarrik!», explica en la entrevista de DOTB

Muchos vecinos de la comarca le recuerdan porque han sido alumnos y alumnas de ella. A los 19 años consiguió el título de magisterio y su primer trabajo le llevó a Zaldibar, a una escuela de párvulos. «Como era muy joven, demasiado, casi no me querían dar el título. ¡Fuí muy espabilada!», explica entre risas. Pero estando en Zaldibar decidió opositar y consiguió sacar la quinta o sexta plaza de 60 puestos para docentes a nivel del Estado. Y allí empezó su periplo que le llevó a  Murueta e iba en 1.966 en una Vespa. «Allí conocía mi marido, en Gernika, pero en aquel entonces ¿qué mujer iba en moto?», comenta la iurretarra. Estando allí, ese mismo añs le dieron un premio de 25.000 pesetas. «En aquel entonces era mucho dinero. Pero no recuerdo lo que hice con el premio, porque a mi me gusta vivir al día», explica. Begoña recuerda que su primer sueldo fue de 721 pesetas.

De Murueta volvió a Zaldibar, después en Oromiño estuvo siete años y antes finalizar en San Roke también recaló en las escuelas de San Fausto, en la villa, actual Musika Eskola y en las escuelas de las Intxaurrondo. «Ahora sabiendo tanto y teniendo todo a mano porque lo obtienen todo de inmediato, los jóvenes no retienen temas de  historia o geografía», valora la exmaestra iurretarra.

Con 62 años decidió jubilarse y fue entonces cuando tuvo que enfrentarse a duros momentos. «Hice 60 días en la UCI con una peritonitis», confiesa. «Me tocaba, la vida es así, me pasó eso cuando tenía 83 años, pero hay que saber superar todos los baches. Me tocó entonces y punto», añade. A partir de entonces perdió movilidad, pero hasta los 82 años esta iurretarra jugaba a tenis y frontenis y ¡Era muy buena!», sonríe.

Ahora a sus 90 años tiene una agenda completa, hace curso de manualidades, curso de Euskera y todas las semanas queda con sus amigas. «¡Soy muy feliz!» reitera una agradecida Begoña.

 

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