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«Vivo en un piso de acogida de Durango mientras intento cerrar ese capítulo de la prostitución»

Carta abierta de Marly, víctima del sistema prostitucional

Carta abierta de Marly FOTO: Victor Uriarte

DURANGO | Marly es una víctima del sistema prostitucional. La asociación Andereak, dentro de su atención a las víctimas de violencia machista, está haciendo un acompañamiento a esta mujer y han enviado a los medios de comunicación esta carta que ella ha escrito. Desde Andereak consideran este hecho como importante en su proceso de recuperación,  «ella también lo considera», señalan y por eso piden a los medios que reproduzcan este escrito:

CARTA ABIERTA | Me llamo Marly y soy originaria de Brasil. Mi condición actual es la de víctima de la violencia machista y víctima también de los que se lucran con la explotación del cuerpo de las mujeres, los proxenetas, y de los que consumen esos cuerpos, los puteros. 

Vivo en un piso de acogida del Ayuntamiento de Durango mientras intento cerrar ese capítulo de mi biografía dedicado a la prostitución, que puedo asegurar que fue un auténtico infierno. Avanzo poco a poco en medio de todos mis altibajos, que son continuos. 

Escribo esta carta para agradecer el apoyo que he encontrado en Durango. Estoy recuperando mi vida gracias a varias ventanas que se abrieron para mí. La primera, la de la Mancomunidad, a través de su trabajadora social Iratxe; la segunda, la del Ayuntamiento de Durango, en la persona de María Villar; y la tercera, la de asociación contra la violencia machista Andereak. Llegué a ellas por ese orden.

En todas esas entidades y personas he encontrado y sigo encontrando un gran apoyo para abandonar la difícil situación en la que me encontraba, así como la fuerza que necesito para seguir adelante. Creo que gracias a ellas lo conseguiré. Me dan ánimo y ganas de luchar. Me hacen pensar que mañana será mejor que hoy.

No quiero olvidar a mi hija, que es el motor de mi vida, y a quien he intentado dar siempre lo mejor. Ella está en contacto conmigo todos los días empujándome hacia un futuro de esperanza. También la Ertzaintza y la Policía Municipal están pendientes de mi seguridad y me llaman periódicamente. Muchas gracias.

Ojalá muchas víctimas de violencia machista tuvieran todas estas ventanas. Sería mucho más fácil para ellas construir una nueva vida. 

Lo que he sufrido me ha dejado una huella muy profunda que nunca se borrará. Pero os prometo que gracias a todas voy a conseguir una vida mejor, y que de todo esto va a salir una Marly mejor. 

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