Los vecinos denuncian la inacción del Ayuntamiento tras un fin de semana con picos insoportables de decibelios y exigen que se cumplan las normativas de salud pública

DURANGO | Sábado, 13 de junio de 2026. Los termómetros en Durango marcan unos sofocantes 34 ºC. Lo natural, al llegar a casa, sería abrir las ventanas para buscar algo de aire, pero para los residentes del Casco Viejo durangarra la realidad es un chantaje acústico: o cerrarse a cal y canto o permitir que los decibelios invadan las casas.
Los vecinos de la zona histórica han vuelto a alzar la voz para denunciar públicamente lo que consideran una «falta total de control del ruido» por parte de las autoridades municipales. Una situación que, insisten, ha dejado de ser una mera molestia para convertirse en un problema real de salud pública.
Llamadas estériles
El detonante de esta última queja ha sido lo sucedido durante los eventos de este pasado fin de semana. Varias personas del barrio se pusieron en contacto con la Policía Municipal para manifestar su desesperación tanto por el elevado volumen de la música como por los horarios intempestivos. Según explican desde la asociación vecinal D.A.Z. a través de uno de su presidente, Jose Maria Arrillaga, el propio Ayuntamiento otorgó una autorización para la actividad en las calles sin analizar previamente los perjuicios que causaría.
A pesar de las llamadas vecinales reclamando la presencia de patrullas, las molestias no se solucionaron. Los afectados critican con dureza la «ausencia de sonómetros y de estaciones de monitorización acústica», así como la falta de agentes en el lugar para comprobar las anomalías en tiempo real.
«No es solo ruido, es salud e inactividad. La inacción del Ayuntamiento, al no aplicar las normativas municipales y de rango mayor, incumple sus obligaciones en defensa de sus vecinos», lamentan desde DAZ
Promesas incumplidas
El problema está lejos de ser nuevo. La Asociación D.A.Z. ya presentó en junio de 2022 una moción específica sobre el ruido. Aunque el equipo de Gobierno remitió entonces una batería de medidas, los vecinos denuncian que, a día de hoy, siguen anunciadas pero completamente sin ejecutar. Lo mismo ocurrió en noviembre de 2023, cuando se presentó el mapa de ruido del Casco Histórico; un documento que constató oficialmente el problema y en el que los vecinos aportaron sugerencias que parecen haber caído en saco roto.
Lo que más indigna al vecindario es la «contradicción» en la que cae la administración. Recuerdan que durante las fiestas de San Fausto de 2025, el Ayuntamiento sí quiso regular la situación e implantó limitaciones de sonido e iluminación a las carrozas con altavoces que recorrían el casco viejo. Sin embargo, este último fin de semana de junio de 2026, ese control ha brillado por su ausencia, permitiendo que la música sin límite de decibelios volviera a adueñarse de las calles.
Los residentes concluyen exigiendo al Consistorio que asuma su responsabilidad, vigile las autorizaciones que concede y aplique las leyes para garantizar, de una vez por todas, el derecho al descanso y a la salud en el corazón de Durango.




La utilización de las cárcavas es un uso indebido de espacios que son públicos, y su ocupación está prohibida, salvo en días muy puntuales en los que el Ayuntamiento autoriza su uso. Los informes de los bomberos son claros: estos espacios deben estar siempre completamente despejados para permitir la evacuación de personas o facilitar el trabajo de los servicios de emergencia en caso de incendio.
Las desgracias no ocurren cuando uno quiere, sino cuando llegan. Cuando el Ayuntamiento consiente que se privaticen estos espacios públicos para el beneficio de unos pocos, se convierte en cómplice directo de las tragedias que podrían derivarse de una emergencia.
La hostelería ha tenido siempre mucho poder y lo sigue manteniendo. No hay político ni política que no haga la vista gorda ante lo que está sucediendo. Es probable que, después de esta denuncia, el Ayuntamiento llame al orden al sector y pasen unas semanas respetando la seguridad de los vecinos, pero, tarde o temprano, volverán a la carga.
Eso sí, cuando llegue el «Día Mundial del Respeto al Vecino», todos saldrán en la foto, guardarán un minuto de silencio y se pondrán una pegatina para demostrar lo solidarios que son. Es decir, pura palabrería. Mientras tanto, el espacio de todos sigue siendo ocupado para beneficio privado.
Por último, quiero enviar todo mi apoyo y desear mucha fuerza a esa parte de la población que sufre, día tras día, el ruido, la suciedad y la falta de consideración en su propio entorno. No es justo que tengáis que soportar esta situación de manera constante
Esta claro que es molesto y lo entiendo, luego hay veces que uno mismo va a fiestas o eventos fuera de su barrio y no aplica la misma regla, es decir…..todos vamos o hemos ido a otros pueblos y no miramos si ahí vive alguien, solo nos movemos cuando nos toca, poca empatía cuando nosotros hacemos ese ruido….. difícil solución
Ruido y mucho, en las calles del Casco Viejo, en las plazas, en la carcaba: ‘de todo’; cazuelas a las 3 de la mañana, organizan las cajas y botellas, se sientan a fumar algo y charlar, sillas para dentro y fuera, sacan la manguera se pone a limpiar las basuras, y aparte de generar suciedad, suman ruido a un ruido qué ya de por si asumimos. Algunos empiezan a retirar la terraza a la 1.30 de la mañana. Por no hablar del ruido por las mañanas de todo lo qué hay qué limpiar. La administracion, te da la razon, y se quedan tan tranquilos. Casa vez mas » fiestas» qué solo miran por los intereses de algunos. En fin mas de lo mismo!
Yo estuve viviendo 1 año y pico y tuve que vender mi piso por los ruidos de los bares, que no tenian en cuenta las horas de cierre, dejaban las puertas de los bares abiertas.. a esto se le une la cantidad de gente que se junta en la calle y aunque contra esto no puedes hacer nada o poco, es muy desagradable de soportar. Al final no son dos veces al año puntuales, son muchas ya que se celebra todo ( fiesta de la primavera, Halloween, cenas de empresa cada año ( verano e invierno…).
Completamente de acuerdo..NO se cumplen ninguna de las normas de convivencia.No se tiene en cuenta que la gente quiera descansar.Hay gente que tiene que soportar todo tipo de ruidos.Llevamos así años…Me pongo en su situación y lo entiendo por qué se lo que es.Por favor ya es hora de cumplir con la normativa .