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Marcos institucionales y populares en el fútbol

Ibon Cabo, socio compromisario del Athletic y contertulio de EUP!

Ibon Cabo, socio compromisario y contertulio de EUP!

IRITZIA | Cada tiempo y cada momento tiene un marco institucional bajo el que organizarse. En los últimos tiempos, se ha hablado mucho en torno a los distintos marcos en el fútbol. El caso Rubiales, la grada de animación, las elecciones a las federaciones de fútbol e incluso conversaciones en torno a lo que es y lo que no es la mediación, han sido ejemplos de distintos marcos tanto discursivos como organizativos.

El marco es aquello que envuelve la obra del artista para resaltarla respecto a lo que le rodea. El marco, puede ser un mueble o también parte de la propia obra. El marco rodea y trata de limitar el espacio material en torno al concepto. Sin embargo, la propuesta de lo inmaterial, la idea en torno a los distintos significados, supera a través del público el propio marco y trasciende incluso a la propia obra. Los marcos “muebles” terminan siendo invisibles para el espectador, independientemente de la fama del artista en cuestión.

Así hay “marcos”, como el propio “Oscar”, que desde su posición de jugador referencia, trasciende a su propia figura y se convierte en valor inmaterial para el propio club. Oscar desde la humildad y la sencillez, entiende que cuando no puede aportar lo suficiente al juego, es mejor pasar a seguir siendo valor dentro de la historia del club que convertirse en parte del mobiliario. De Marcos es un ejemplo de lo que las personas deben ser en torno al deporte. Sin anclarse al poder popular cuando su cuerpo ha dicho ya basta, decide colgar las botas sin que nadie se lo pida. O sin que le empujen a dejarlo como casi le ocurrió, por desgracia, a Jennifer Hermoso. Un ejemplo diferente, todo lo contrario de lo que esta ocurriendo ahora mismo en el balompié español.

En el caso del fútbol, el marco federativo y el paraguas de la liga se asientan bajo un número potente de clubes y asociaciones deportivas. La capacidad de las personas
para asociarse y juntarse en torno a unos ideales, unos deseos o simplemente, una forma de entender su ocio es casi infinita en el fútbol. Pero solo es casi infinita. Existe un déficit evidente de directivos y federativos que hacen que lo popular sea sustituido por el concepto de “lo de siempre”. Esta situación, que tanto afecta a los clubes, nace cuando las personas, desde su óptica del poder tratan de sustituir a lo popular por lo habitual. Los marcos construidos en torno al poder en las distintas organizaciones chocan así con la propia concepción de la participación.

Para limitar la participación, existen muchísimos medios como, por ejemplo, las tarifas de acceso, la no limitación de mandatos, la inclusión de la mujer en la gestión sin apenas capacidad de decisión, las mediaciones con puntos ya escritos, la subida de sueldos sin límites a los altos cargos que trabajan en instituciones y clubes…. Existen
miles de caminos, pero lo importante es que todos ellos llevan a un marco de exclusión. Un marco material donde los deseos y los sentimientos se convierten en marketing. Convierten así el marco organizativo en un mueble opaco desde el que ellos (y digo ellos) se ven como la única alternativa posible para mantener el cuadro en su sitio.

Se olvidan así que desde cada clavo en la pared hay miles de personas que sujetan con fuerza el marco y en el caso del fútbol, millones de personas que sujetan una pelota sin mayor intención que la de ser felices. En el fútbol necesitamos marcos vivos de relación. Todo lo que sea cerrar el acceso a la participación, solo será algo que se volverá en contra a futuro de los que ahora creen tener el poder absoluto. No hay progreso sin batalla y no hay sueños sin figuras como Oscar de Marcos, gradas populares o federaciones vivas. Es más, no hay mediación ni participación si el árbitro se lleva el “Escatergoris” a casa.

El fútbol es un deporte construido en torno a la mediación entre dos equipos, ejercida por los árbitros. Cada vez que oigan un insulto en su campo de fútbol, acuérdense que, sin ellos y ellas, no hay partido. Acuérdense que las personas delegamos la mediación en el juego a éstos singulares deportistas. Pero acuérdense que no lo hacemos para que se lleven el juego a casa y no podamos disfrutar de él. Todas las personas nos merecemos seguir siendo parte del fútbol. Así pues, recordando al viejo sabio “Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo”. Desde el fútbol y para el fútbol, tenemos necesidad de recuperar los marcos populares de gestión, y a su vez, poner en valor a quienes alientan sin descanso a jugadores y jugadoras como De Marcos y Jennifer Hermoso. Es verdad que no es fácil, pero como dijo el propio Pelé “cuanto más difícil, mayor es la sensación de victoria”.

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