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Marga dice adiós a casi 40 años dedicados al comercio en Durango

Se va con la pena de no haber podido traspasar el negocio, tal y como llevaba intentándolo durante muchos meses

La durangarra Marga Oregui cierra su negocio por jubilación

DURANGO | Han transcurrido casi 40 años desde que Marga abría su negocio de textil y mercería en Durango. Primero estuvo ubicado en Barrenkale, después decidió mudarse a la plaza de Santa Ana y ahora, casi una década, en la avenida Montevideo, en frente de la escuela de la música. Y mañana, 31 de diciembre al mediodía, ha llegado el día de bajar la persiana de su pequeño comercio en la calle Montevideo.

Atrás quedan todos estos años donde Marga Oregui se ha dedicado a la tienda de textil y mercería. Con cariño recuerda aquel 3 de diciembre de 1983 cuando aceptó el traspaso y se hizo cargo del emblemático negocio. Mañaba sábado llegará el momento de decir adiós y dejar lo que ha sido su vida durante las últimas casi cuatro décadas. “Me da pena y todo el hecho de tener que jubilarme. Ahora tendré tiempo para ir al gimnasio y a andar con las amigas, lo que no he podido hacer nunca; toca cambiar el chip”, asegura consciente de que le costará hacerse a su nueva vida. Aún asi en sus últimos días quiere agradecer a toda esa clientela que le ha acompañado durante todo este tiempo “han estado toda la vida viniendo a la tienda”, reconoce.

Echando la vista atrás, Marga reconoce que las ganas de poder regentar su propio negocio y su pasión por este mundo fueron decisivas para aceptar el reto. “No tuve mucho tiempo para pensármelo y acepté rápidamente. Tuve la ayuda de mis amigas que me animaron en todo momento y desde el principio estuve muy bien arropada; no me arrepiento de la decisión tomada”, aseguró con cariño su responsable. Una clientela caracterizada en gran medida por la fidelidad.

Un negocio que durante estas cuatro décadas ha tenido que evolucionar, adaptándose a los nuevos tiempos. Marga, además de vender las telas, durante muchos años ha impartido una amplia variedad de talleres de trabajos textiles: artesanía textil, corte y confección, y patchwork, técnica que consiste confeccionar piezas uniendo fragmentos de telas de diferentes tipos. “Llevamos muchos años impartiendo estas clases porque hay mucha afición. Al final tienes que amoldarte a lo que la gente pide y evolucionar día a día. Con la pandemia tuvimos que parar, pero después volvimos a retomarlo con muy buena respuesta”, aseguró satisfecha con los cursos.

Ahora ha llegado el momento de decir adiós, a las puertas de la que suele ser una gran cita en sus comercio: los carnavales. “En esa fechas y en fiestas de Durango el transito de personas por la tienda ha llegado a ser incluso estresante. En Durango hay mucha tradición de disfrazarse y esas fechas siempre hemos tenido movimiento. Lo hemos pasado muy bien y por la tienda pasaban clientes de todas las edades”, recuerda con cierta nostalgia.

Se va con la pena de no haber podido traspasar el negocio, tal y como llevaba intentándolo durante muchos meses. “El año pasado pasado hicimos un lunch de despedida y traje unos músicos a tocar porque traspasábamos la tienda, pero finalmente la chica interesada se echó para atrás y aquí seguimos, esta vez me jubilo seguro”, asegura Marga.

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